Confesaba que él, siendo evangélico de toda la vida, advertía que mientras esas santas mujeres rezaban con toda devoción el padrenuestro y las avemarías, su organismo empezaba a revivir, con gran gozo y admiración por parte de él
Las mujeres le dijeron que se hiciera unas placas de rayos x, y el médico, más sorprendido que nadie, quiso confirmar su curación haciéndole cuatro placas